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Historias Bella Aurora – capítulo 1

Hay fotos que cuentan historias y ésta es una de ellas. Hoy revelamos la de Rafael, un hijo que a sus 78 años llama a las oficinas de Bella Aurora movido por el deseo de perpetuar la belleza de su madre Paz.

Las buenas historias tienen siempre comienzos insospechados. La de Rafael le sorprendió una buena mañana en el mercado los “Encantes Viejos” de Barcelona cuando el retrato antiguo de un señor impecablemente vestido lo detuvo. El flechazo fue tal que lo compró sin regatear, sin preguntar, sin más.

Sr. Gili

Y es que Rafael, como buen amante de la fotografía, inmediatamente reconoció el valor de un documento histórico con más de 100 años. Lo que no podría imaginar era que un logotipo que asoma discretamente en la parte superior de la fotografía, sobre un armario, le despertaría los recuerdos más profundos.

detalle logo 3

Al ampliar la foto, el logotipo de Bella Aurora cobró unas proporciones tan inmensas que le aceleró el corazón. Y, de repente, Rafael volvió a sentir el aroma de su madre y la dulzura en su voz. Bella Aurora ha estado siempre presente en la vida de Paz y en los recuerdos de sus 16 hijos. Hoy, una de las herencias más preciadas de la familia es la crema que usaba a sus 96 años. Eso explica que todavía, tras el paso del tiempo, el reencuentro con Bella Aurora le haya removido algo en su interior.

“Quiero que se perpetúe la belleza de mi madre”

Rafael ha descubierto que el señor retratado es Gili, el hombre que en 1914 logró llevar Bella Aurora a todos los hogares de España. Y es este descubrimiento el origen de su llamada telefónica a nuestras oficinas.

En aquella conversación aprendimos que el amor de un hijo de 78 años por su madre es probablemente el más fuerte de los sentimientos. Aprendimos que ese amor engrandece con los años, con el paso del tiempo, con la ausencia, con los recuerdos.

Aprendimos muchísimas otras cosas. Sin darse cuenta, Rafael nos ha enseñado que todos somos eternos niños ante el recuerdo de nuestras madres.

Gracias a Rafael Romero y a su familia por la generosidad de compartir su historia familiar y el retrato de su bellísima madre Paz Jiménez Martín. Gracias por cedernos altruistamente la fotografía del primer importador de Bella Aurora y que es hoy una de las reliquias del acervo de Bella Aurora.