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¿Piel sensible? Todo lo que hay que saber para cuidarla

La piel sensible, también llamada in­tolerante, reactiva, hiper-reactiva o irri­table, es un síndrome frecuente en Europa. Se estima una prevalencia del 50% en la población femenina y 30% en la masculina. En un estudio realizado en España el año 2009, más de 11 millones de personas afirmaban tener la piel sen­sible, en concreto un 35,4% de mujeres y 27,9% hombres consideran que tienen piel sensible o muy sensible.

¿Qué es la piel sensible?

La piel sensible es aquella que reaccio­na de una manera exagerada a estí­mulos como el viento, la radiación UV, el frío, los cosméticos y productos de hi­giene diaria, la contaminación, el estrés, las variaciones hormonales… Se clasifica como síndrome y no patolo­gía, ya que es un conjunto de síntomas y signos mientras que la patología o enfer­medad se define como una alteración del estado de salud.

El diag­nóstico de una piel sensible es funda­mentalmente subjetivo, se basa en las sensaciones desagradables que perci­be el paciente, que pueden ir acompaña­das de síntomas clínicos objetivos o no. Los signos objetivos identificables son: telangiectasia, sequedad, descamación, eritema, edema. Mientras que los signos subjetivos descritos por los pacientes son sensación de picor, tirantez, calor en la piel, escozor, irritación severa. Aquellos con una muy alta sensibilidad cutánea pueden experimentar estos síntomas de forma continuada, sobre todo en la zona facial. A veces la piel sensible se encuen­tra asociada a otras patologías cutáneas, como eccema, dermatitis atópica, rosá­cea, psoriasis o dermatitis seborreica.

Con el paso de los años, ha incrementado el número de personas que perciben problemas de hi­persensibilidad en su piel, pasando a ser un problema muy común en los países industrializados, con un impacto en la calidad de vida de los que se ven afecta­dos por este síndrome.

Definir la piel sensible y realizar un diagnóstico sigue represen­tando un problema, poco se sabe de los cambios bio-físicos subyacentes impli­cados. La hipótesis más aceptada esta­blece que los síntomas de la piel sensible son provocados por una penetración anormal de las sustancias irritan­tes a través de la epidermis, debida a una función barrera deficitaria. En la epidermis se observan alteraciones en los lípidos intercelulares que impiden una correcta compactación de las capas de células. El estrato córneo es más frágil y la protección frente al medio externo es menor. También aumenta la pérdida de agua trans-epidérmica; la piel sensible suele ser una piel deshidratada.

¿Cómo actúa el tratamiento de choque bio10 para pieles sensibles?

bio10 pieles sensibles está formulado específicamente teniendo en cuenta las necesidades de este tipo de piel. Incor­pora ingredientes activos que actúan en cuatro mecanismos de reparación de la piel sensible: refuerzo de la función ba­rrera, acción anti-inflamatoria, bloqueo de la hipersensibilidad y reducción de los capilares visibles.

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  1. Reparar la función barrera

Para realizar una adecuada función ba­rrera, la capa córnea debe presentar una determinada estructura y composición. Los lípidos deben disponerse formando lamelas lipídicas entre los espacios ex­tracelulares entre los corneocitos, api­lados en múltiples capas formando una estructura resistente.

Si este modelo, denominado modelo de ladrillos y cemento, presenta una com­pactación defectuosa, la función barrera será deficitaria y más per­meable a sustancias irritantes o agresiones externas.

La combinación de fitoesteroles de soja, fosfolípidos y aceite de Babas­sú mejoran el componente lipídico (el cemento del mencionado modelo) para reparar la función barrera. Son los fosfolípidos, componentes estructurales de las lamelas lipídicas, los que repara­rán la estructura lamelar, introducién­dose en los huecos que presentan las bicapas lipídicas defectuosas. Los fitoes­teroles de la soja y el aceite de Babassú mejoran la calidad del resto del compo­nente lipídico de la barrera, reparándola.

 2. Reduce la inflamación
Síntomas como rubor, calor, eritema o irritación que describen los afectados por el síndrome de la piel sensible son causados por un proceso de inflamación a nivel de la epidermis. Los estímulos nocivos, que penetran con mayor facilidad cuando la función barrera es deficitaria, provocan en los queratinocitos un incremento en la síntesis de mediadores de la inflamación. La inflamación es una reacción en cascada: mediadores de la inflamación como interleuquinas o prostaglandinas, sintetizados por queratinocitos, a su vez estimulan a otros queratinocitos de la zona próxima para sintetizar más mediadores amplificando la señal de inflamación.
Tanto las células madre de Arabian Cotton como el Hidrolisado de las bayas “de cinco sabores” ejercen su actividad a nivel de los queratinocitos, disminuyendo la síntesis de mediadores de la inflamación y frenando la inflamación descontrolada. Se produce un efecto calmante en la piel con la reducción de la rojez y calor.

3. Bloqueo hipersensibilidad

La epidermis, como tejido sensorial, es capaz de percibir diferentes estímulos gracias a las fibras de las neuronas sensoras y a tipos celulares como las células de Merkel o del tacto. Los queratinocitos presentan en su cubierta exterior un tipo de nociceptores (receptores del dolor) denominados TRPV-1. Estos nociceptores se activan ante la presencia de estímulos químicos (por ejemplo, mediadores de la inflamación como la prostaglandina), mecánicos o de temperatura para sintetizar diversas moléculas que transmitirán la señal a las terminaciones nerviosas libres en la epidermis. Éstas a su vez, llevarán la información al sistema nervioso central, y se generará la percepción de la sensación de dolor.

Este sistema de percepción de sensaciones nos permite reaccionar a estímulos nocivos del medio, el problema aparece cuando disminuye el nivel de tolerancia y se perciben como nocivos estímulos que no deberían serlo. En la piel sensible, el receptor TRPV-1 se encuentra sobreexpresado, es decir, hay un mayor número de receptores TRPV-1 en la cubierta externa de los queratinocitos. Al haber más puntos para la unión de sustancias nocivas, se incrementará la señal del dolor que llega a las terminaciones sensoriales, aumentando la sensación de dolor. Se dice que disminuye el umbral de tolerancia. El Hidrolisado de las “bayas de cinco sabores” actúa en los queratinocitos, reduciendo la expresión del receptor TRPV-1. Al haber menos puntos de unión para los estímulos nocivos, la señal que llega al sistema central es menos intensa. Se incrementa el umbral de tolerancia y no percibiremos sensaciones de tirantez, calor, picor o molestia características de la piel sensible.

  4. Reducción de los capilares visibles
Distintos estímulos provocan que los capilares de la piel se dilaten e incrementen su número y longitud haciendo que sean visibles en superficie formando las denominadas telangiectasias o arañas vasculares. También el tono de la piel aparece más rojo, al aumentar la densidad de capilares y por tanto la concentración de hemoglobina, pigmento rojizo presente en nuestra sangre.
El causante de la angiogénesis, o proceso de formación de los capilares sanguíneos, es el VEGF o factor de crecimiento endotelial. Esta proteína es sintetizada en los queratinocitos cuando entran en contacto con los mediadores de la inflamación. VEGF tiene efecto específico en los capilares, aumentando su tamaño y longitud.
El Hidrolisado de las “bayas de cinco sabores” reduce la síntesis de VEGF en los queratinocitos de la epidermis, para que el estímulo no llegue a los capilares y así evitar su proliferación excesiva. Las telangiectasias y el tono rojo de la piel sensible se difuminan.

 

Piel sensible

 

Mimar tu piel sensible es una de las prioridades de Bella Aurora y por ello sus laboratorios han creado una versión de su producto de máxima eficacia despigmentante, el tratamiento de choque bio10, que te ayudará a calmarla y a tratar las manchas.